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Zalamero Ruzafa, oda a la coca valenciana

25 Oct, 2020

Zalamero Ruzafa es uno de esos restaurantes que gusta de abrazar. Zalamero, quien hace zalamerías o demostración de cariño y afecto, es quien en Ruzafa la hace por la coca valenciana. Un amor por el territorio y por la tradición con la mirada de hoy.

Una tendencia que encuentra en Zalamero Ruzafa el enésimo asociado: recuperar los orígenes dotándoles del gusto o del formato actual. Un local preciosísimo, como lo casi-exige el barrio, gracias a DG Arquitecto.donde Andrés García da rienda suelta a ese homenaje a la coca valenciana. Una oferta gastronómica especialista (en lo que sea, pero el mejor) con un storytelling (la tradición vista desde hoy) y un buen sabor de boca. 

Pero no solo de cocas vive el nombre. Ni de paellas el valenciano. Como un local especialista en un plato, al estilo de la restauración japonesa (algo que viene para quedarse), el core Zalamero Ruzafa es el de la “pizza valenciana”… pero su propuesta de tapas y platillos es igual o más atractiva si cabe.

Buñuelos de bacalao (2,2 €/ud) de fino relleno y tentador crujiente acompañado de una agridulce salsa de tomate color rojo que te cojo. O el “esmorzaret roll” (3,5 €/ud), un avalencianado rollito de primavera con relleno de embutido de Ontinyent, habas y acompañado de una salsa agridulce de naranja hecha por ellos. O su goloso figatell de la Safor (€/ud) con emulsión de hierbabuena y comino que pediré en cada visita que les haga. O la preciosa y marina ensaladilla (8€) con merluza y gambas de tamaño xxl. Artillería pesada de bajo calibre, perfecta para compartir y prepararse para el fingerfood de después. 

ZALAMERO RUZAFA. COCAS VALENCIANAS Y PLATILLOS DE AÚPA

Y llega el grueso de la visita y el motivo de ser del lugar. La coca valenciana, la coca de aceite se recupera en Zalamero para tunearla sin piedad y vestirla de actualidad.

La carta cuenta con 9 cocas fijas (5 vegetarianas) y con alguna de temporada para la que hay que estar atento a sus redes sociales, como la coca de rovellons y panceta ibérica que pedimos sin miramiento (6,8€). Manjar de temporada.

Sus hits más vistosos en materia coquil suelen ser: la Mallorquina, de sobrasada y queso con miel; la d’Ontinyent, de longaniza y morcilla con emulsión de piquillos; o la de Carabassa, de calabaza asada, queso cabra, pesto y piñones tostados. Opciones varias para la misma alegría. Motivos para repetir.

ZALAMERO RUZAFA

Entre todo el mar de opciones gastronómicas que uno puede navegar por Ruzafa, Zalamero propone y distingue con concepto, con saber hacer y con buen sabor de boca. El menos es más llevado a la práctica. El cariño por la tradición y el querer rescatar la culinaria “perdida” con la mirada actual.

Un restaurante que cuida todos los detalles, no solo el de su propuesta gastronómica; si no el de la comunicación, el servicio (encantador y cercano) o el de la propia sala, preciosa. Un lugar bolsillo friendly, el ágape no pasó de los 40€ para 2 personas. Un bonito regalo.

Donde muchos resultan en no-lugares, de fachada fancy y gastronomía de escaparate, Zalamero demuestra su afecto por la culinaria del lugar: pequeño formato, enorme corazón a base de deliciosas cocas, tapas y platillos en pleno barrio de Ruzafa.

1 Comment

  1. Dani

    Si estáis por Valencia no os podéis perder sus fantásticas cocas!

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