Topik

19 Jun, 2016

C. de Valencia, 199, 08011 Barcelona
934 51 09 23
de lunes (sólo mediodía) a sábado, doble turno
menú mediodía (14€), carta (35), menú degustación corto (35€)

Topik. El restaurante “asiático” que más me seduce.

Hace tiempo, más de un año si me paro a contar, que Ricard de elsmeusrestaurants me recomendó con ensañamiento y alevosía que, desde su opinión, si quería comer bien, de verdad y de competi; en Barcelona y a precio lógico y razonable, tenía las siguientes dos opciones por antonomasia: Caldeni, del cual ya os hablé; y Topik.
A la tercera va la vencida, se dice. No voy yo a ser menos. Hasta la tercera visita a la casa de Adelf Morales no he sido capaz de acordarme de fotografiar todo lo que degustaba en Topik. Y ojo, no soy una persona que suela hacer tripletes o más en restaurantes si es que realmente no me han subyugado. Ha sido a la tercera donde, junto a @lasantapatata, hemos cambiado el festival Sonar por el menú festival del restaurante de cocina japolevantina, concienciados en hacer click antes de hacer ñam.
Al nivel del producto y de la cocina de Adelf, la cual toma forma en elaboraciones y ingredientes principales de la cocina mediterránea guarnicionados o enjoyados con aires nipones; hay que añadir una generosa y amplia oferta de vinos, junto con un servicio de sala digno de comentar (no soy de hacerlo) y un tíquet final para agradecer. Ya no se trata de la tan buscada triple, sino la cuádruple B: Barcelona, Bueno, Bonito y Barato. Ésta última personificada en todo su esplendor en los menús de mediodía que se ofertan en Topik y que tengo demasiadas ganas ya de comprobar personalmente (14€). El resto de la oferta gastronómica se conforma a partir de carta, menú degustación corto (30€) y menú degustación largo (45€).
Nuestro menú (el largo, evidentmente) transcurrió por las siguientes etapas:
Cangrejo de Alaska con gamba de palamos,salsa ponzu y ikura. Aunque mal-acostumbrado estaba de las dos visitas anteriores a abrir el ágape con almejas con sake (plato celebérrimo de la casa), dado que siempre pido favor de no incluir ostras ni foie al menú (criptonitas mías), en esta ocasión Adelf arrancó el festín con éste baile de pareja canrejo-gambil con una salsa ponzu de llorera. La coronación con huevas aportaba el toque salado que termina de equilibrar el plato. Empezamos de diez.
Canelón de ventresca de atún con guacamole y alga nori. Notabilísimo canelón con una pieza de atún que se deshacía en boca. Guacamole fino, ligeramente picante, que aporta la acidez para equilibrar la parte grasa del pescado. El alga se viste de salado para, igual que las huevas de la anterior elaboración, redondear la elaboración. Creo que la pieza de atún, delicada y melosa, puede llegar a perder protagonismo en esta elaboración a favor de la crema mexicana (una crema protagonista si no se suaviza). Donde Luigi es Mario y debiera ser viceversa.

Tartar de navaja del delta y erizo de mar. Interesante alternativa tartar que evoca a mar, aunque mejor antes del canelón, pues la composición del collage es perfecta para un aper de ágape. Productazo y sonrisa. Amén Adelf.

Escórpora y mayonesa de coco, curry y mango. Platillo más gamberro, que con una cocción más corta del pescado me habría seducido más, asiamesado con una divertida mayonesa especiada y con mango, coco y curri. Con la salsa, se termina aplaudiendo. Te preguntaré más exactitudes de la salsa, Adelf.

 

Cocochas de bacalao en pil-pil. De grata alegría, pues es uno de nuestros platos preferidos cuando visitamos establecimientos de este tipo de oferta gastronómica. Cocción perfecta del bicho, de textura aún mejor; algo subido el sabor del aceite. Excelente telonero de lo venidero.
Aleta de atún con soja. Primer match ball y sonrisa grapada en las mejillas. Plato para roer, de carne tierna en mayúscula y en superlativo. Quedó “hueso” sólo, faltó lamer el plato. Mejor servirlo en uno rectangular pero, pisando salsa de soja y sake.
Entrecote de vaca rubia gallega. Sin maduraciones ni lomoaltaciones. Excelente producto servido en piedra. Platazo que genera miradas y envidias en las mesas vecinas. Acompañado de una excelente mostaza alemana que supone la guinda de este segundo match ball.
Torrija. El postre antonomásico que, aunque sé dejar como segunda opción en algunas ocasiones (aunque admito que me cuesta), con @lasantapatata resulta imposible que ninguno de los termine pidiéndolo. Ying yang de resultado. Presencia subyugante. De excelente primera planta, cuya crema y su quemado son muy notables; pero bizcocho tierno pero insuficientemente infusionado en leche.
Como veis, un carrusel de bondades. Paladar que aplaude. Sin historias, nada más que la que cuentan en Topik. Un baile de dos: de lo de aquí y lo de allí, en consonancia y equilibrio. Una gozada honesta y una alegría para los que amamos la gastronomía y nos cansa tanto humo y atrezzo.