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La Taberna de Marisa, la mejor cocina tradicional en el centro de Valencia

29 Oct, 2020

En pleno centro de Valencia, en el barrio del Carmen, encontramos casi por casualidad el restaurante la Taberna de Marisa. Una agradable casualidad gracias a su deliciosa cocina tradicional. Pequeño oasis para la morriña gastronómica cuando se navega por un barrio “encooltrado”.

Tapas nacionales, embutidos ibéricos, carnes, arroces… una gastronomía castiza que desde hace más de 20 años alegra y asegura el buen hacer culinario del barrio.

Se trata de uno de esos restaurantes familiares, de largo recorrido, que siempre han realizado un encomiable y delicioso ejercicio de cocina y que actualmente se encuentra en proceso de cambios generacionales. Continuista pero con necesitada actualización. Tienen claro que la oferta gastronómica seguirá prácticamente inmutable (y bien que hacen) para tratar en la medida que se pueda de mejorar el resto de atributos: imagen, sala, comunicación (precioso es su instagram) para hacer llegar mejor su existencia a las concurridas calles que lo rodean.

LA TABERNA DE MARISA. COCINA TRADICIONAL EN EL CORAZÓN DE VALENCIA

La oferta gastronómica de La Taberna de Marisa se basa en la tradición culinaria española de interior, el origen familiar, aunque con el paso del tiempo trabajando en Valencia, los arroces han cobrado una obligada presencia en la carta hasta tal punto de ser otro de sus puntales.

El tapeo es must. Las bravas (con ajoaceite doble, uno de pimentón), de corte pequeño para que crujan bien por fuera guardando un interior cremoso son golosas y picantonas. Pero el hit con el que me encandilaron es su ensaladilla (7,5€), de tamaño familiar y de sabor familiar. ¡Recuerdos de cómo se hacía siempre “en casa”! Por ahora, de mis favoritas de Valencia.

Apuestan fuerte por las croquetas (2,10€/ud). Tal es así, que cuentan con un sorprendente surtido de las mismas: de jamón, de berenjena y parmesano; de foie, boletus y trufa; de pollo al curri, de espinacas y queso de cabra, de zanahoria y cebolla, de setas, de bacalao con ajoaceite… Sin lugar a dudas, nuestras favoritas fueron las de bacalao, la de setas y la de espinacas con queso de cabra. Pienso que sería interesante reducir las opciones y asegurarse el éxito de todas las que se sirvan. 

Las carnes gozan de un protagonismo innegable. La carrillera guisada (15€) es una receta que lleva tanto tiempo cocinándose como abierto el lugar. Un guiso de los de antaño, de tiempo y paciencia, de carne melosísima, de salsa de antaño a base de verduras y jugos de la misma carne. Un rico viaje en el tiempo.

PD: ¿por qué no hacer una croqueta de carrillera? Se alinearía más con el adn del lugar que otras (p.e. la de curri)

O sus alubias pintas guisadas con faisán (14€), otra cocción de joyería para esas legumbres que te abrazan a las puertas de invierno. Refugio carnívoro de buen paladar. ¡Y qué bien que alguien apueste por legumbres en su carta!

 

La parte dulce tampoco se libra de la contundencia y la golosidad. Crema catalana, pastel de chocolate, torrija… los clásicos de siempre, pero bien “paridos”, perdón la expresión. La unión de los orígenes familiares con la ciudad donde ha crecido el negocio queda palpable con su celebrada torrija de horchata (5,20€). Aunque parezca que era imposible ingerir nada más, ocurrió. Plato vacío. Una torrija como las que siempre se han hecho, con pan y bien bañadas en leche infusionada. Sin inventos ni moderneces con excepción del pétalo (que sólo refresca la mirada)

LA TABERNA DE MARISA

El agradable servicio y la simpatía familiar de quienes gestionan el lugar se une a una delicioso saber hacer en la cocina que celebra más de la veintena. La Taberna de Marisa es una sorpresa en pleno epicentro de la ciudad, donde puede parecer más difícil encontrar tradición, autenticidad y origen.

No solo cuentan con una tremenda ensaladilla, que está en mi top ahora mismo, o con un arsenal de croquetas de marea. Los platos principales (queda pendiente probar su arroz) son de llorera por morriña y consuelan al nostálgico por los sabores de ayer. El precio de su carta es generoso, considerando el buen hacer de su cocina y la ubicación del lugar.

Tanto para tapear si estás por la zona como para celebrar un ágape de antaño en pleno centro de Valencia. La cocina de ayer que te puedes comer hoy.

 

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