Somiatruites

30 Mar, 2016

Restaurante Somiatruites. Cocina desenfadada de alto nivel.

Suelo visitar la Igualada durante unas semanas un par de veces al año por motivos de trabajo. Elixir de lo tedioso de marcarse tal kilometraje diario es tener la oportunidad de explorar su oferta gastronómica y conocer restaurantes como El Jardí, el restaurante Exquisit (aunque han cambiado dirección y tengo pendiente ver qué deriva ha seguido) o, como viene al caso, el restaurante Somiatruites.

Restaurante donde David Andrés, jefe de cocina de Ábac, ejerce de artesano y mago para alegría de los feligreses que pelegrinamos a dejarnos mimar. Cocina de competi en pleno REC. El espacio, culpa de su hermano arquitecto, es una preciosidad que evoca y homenajea a la industria tradicional de la localidad, la textil. Un ambiente cálido y natural, enorme, que deliciosamente redondea una experiencia gastronómica de nivel.

sala restaurante Somiatruites

Pese a lo michelinoso de su currículum, la oferta gastronómica del lugar es claramente informal y desenfadada, cero pretenciosa; pero ella no exenta de excelencia y superlatividad. No he podido degustar sus elaboraciones de carta, lo cual me obliga a marcarme en mi agenda imaginaria una visita, pero sí su fantástico menú mediodía. Uno de los mejores en relación calidad-precio que he comido hasta ahora.

La cocina de Somiatruites

En total, he visitado Igualada durante 3 semanas, durante las cuales he podido degustar 3 menús de mediodía (12€ con 5 primeros, 5 segundos y 5 postres con bebida incluida) distintos cuyos platos más celebrados fueron:

Crema de marisco con gambas. Excelente y goloso oppener de textura equilibrada, suficientemente denso para llenar, suficientemente ligera para pasar como un primero. Las gambas, espectaculares.

ensalada pasta Somiatruites

Ensalada de pasta y calabacín con crema de yogur. Correcto primero aunque lo redondearía con algo de frutos secos y un punto aromático al yogur, por ejemplo, menta.

salmon Somiatruites

Carpaccio de salmón ahumado, celerí, mantequilla y tostadas. Sin demasiada sorpresa, correcto. Algo desequilibrado, falto de salmón.

brandada Somiatruites

Ensalada con brandada de bacalao y escalivada. Correcto primero, la escalivada nunca falla; aunque no sorprende en exceso, sólo el notar patata en la brandada como elemento para “engordar” el plato y contener el coste. Una lástima.

fideua Somiatruites

Fideuá con botifarra de Calaf, alcachofas y salsa romesco. Una alegría en generosa dosis. Desde la textura del fideo, perfectamente cocido, hasta el sabor del fondo que engloba y aúna todos los ingredientes, pasando por la espectacular botifarra. La guinda, usar salsa romesco como excelente suplente del alioli. La alegría.

arroz negro Somiatruites

Arroz negro con sepia y guisantes. Espectacular. Meloso, sabroso, untoso. Hacen arroces y pastas de competi.

salmon Somiatruites

Salmón con cremoso de patata al limón. Algo elevado el punto de cocción del pescado, guarnición excelente e interesante el toque cítrico para limpiar el paladar.

guisantes Somiatruites

Huevos fritos con guisantes y escamas de cecina. Otra espectacularidad. Perfect.

restaurant Somiatruites

Ensalada de verduras en tempura, romesco y brotes. Excelente ensalada para los que queremos autoengañarnos diciendo que empezamos con algo verde, pero queremos marcha. Perfecta tempura. Exquisito romesco (y que ya lo confirmé con la fideuá de otro menú).

Cremoso de patata con judía bobby, jamón y chips de vitelotte. Equilibrado y riquísimo primero. Haciendo el jamón crujiente se podría obviar la patata y evitar así la redundancia del tubérculo.

Arroz de pulpo y botifarra con alioli de ajo negro. Otra joya. Divertido el toque “arregalizado” del alioli con el ajo negro.

Pollo, crema thai, verduras a la inglesa y cacahuetes. Interesante elaboración con una de los cortes de carne que más odio. Bien resuelto y equilibrado plato.

Suquet de guisantes con sepia. Los cocinan muy bien los guisantes, queda comprobado otra vez con esta elaboración. El fondo que une el verde con el bicho marino es suficientemente sutil para unir sin tapar, pero suficientemente gustoso para ser protagonista también.

goulash Somiatruites

Goulash de ternera con pasta salteada a la mantequilla. Excelente pero demasiado copioso si vienes de un entrante contundente, sudé para terminar el menú (se podría considerar un mal agradecido). La carne, súper melosa.

Salmón con gnocchis, alcachofas y vichyssoise de alcachofa. Correcto plato aunque no me terminó de cuajar. El punto de cocción del pescado algo pasado y dada la guarnición (crema de alcachofa) creo que el plato pido otro tipo de pescado más sutil o la propia cocción del pescado más sutil (vapor y hacer crujiente con la piel).

Natillas y cremoso de chocolate con galletas. Fácil, contundente y goloso postre que cumple con lo que se le pide: cerrar el acto de forma dulce y sin miramientos. Quizá demasiado para quien venga de escoger platos pesados durante el menú. La galleta era deliciosa.

Fresas con yogur y cremoso de chocolate. Agradable y correcto mix. Sin sorpresas, cumplidor.

Manzana con almíbar de mojito. Refrescante e interesante propuesta que ayuda a terminar el menú. Me gustó!

Piña osmotizada con coco y lima. Parecido al anterior pero haciendo guiño a la piña colada. También ligero, fresco, dulzón y también interesante.

Como podéis observar, una gran variedad de platos con una pinta estupenda y de confirmada buena praxis. A comentar también las cantidades, generosas en la mayoría de platos del menú. Para estómagos junior, las cantidades pueden ser sobredimensionadas, pero. En una ciudad donde realmente existe una agradecida oferta de restauración, Somiatruites propone en un ambiente renovado y con guiños a la industria histórica de la localidad (es un edificio renovado en pleno barrio del REC y con el techo adornado con figuras que recuerdan a cueros novillos) una excelente cocina de aire informal pero de exigencia. El menú mediodía es un claro ejemplo de notabilismo en calidad-cantidad-precio y, su carta, huele a idéntico resultado.

Puntitos flacos son los días de gran aforo, donde a veces se colapsa el servicio o cocina y la espera puede ser más que incómoda; y, como experiencia personal, algunas elaboraciones no del todo redondas (pero como en todas las casas).

En general, pero, visitar Somiatruites es realmente una grata experiencia que incita a repetirla y dejarse subyugar. La casa de comidas de uno de los jóvenes con mayor talento y potencial del panorama nacional. Y uno de los restaurantes imprescindibles de la localidad.

Razón mayúscula para ir a Igualada.

SOMIATRUITES
del Sol, 19
08700 Igualada, Barcelona
(ver mapa)
de Lunes a Domingo, de 13 a 16
Martes a Sábado de 20 a 23
carta 25-35€
938 03 66 26