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Oganyo, el mestizaje entre tradición y modernidad

3 Feb, 2021

Visita (doble ya) a una de las casas que más me ha conquistado en estos casi 6 meses ya por Valencia. Tiempo suficiente para comenzar a posicionar favoritos y no tan favoritos, sorpresas y decepciones, flechazos y rechazos. Sin duda, haber conocido el restaurante Oganyo copa el plusmarquismo de la satisfacción. En Oganyo no solo se come bien, se siente bien. Eclecticismo de enorme sabor de boca.

(Covid PD: post vigente en el fondo pero no la forma. Se puede disfrutar de la carta y las elaboraciones que veréis en el post a través de su servicio de take away y delivery)

Oganyo es un restaurante difícil de describir, fácil de mostrar. La cocina de autor es la etiqueta fácil, es la forma. El fondo, vuela desde la tradición a la modernidad. De lo local a lo viajado. Una cocina de hoy en día. Influenciada pero sin perder su origen.

Para acompañar el dotado nivel gastronómico de la propuesta de Karlos Moreno, se sirven de una cuidadísima estética del emplatado. Del servicio. Del local. Del espacio entre mesas. De la calidez del lugar. Del ambiente. Los atributos al servicio de la propuesta, para alinear tal excelencia. Cosa que parece fácil pero…

OGANYO, BOCADOS DE PASADO Y PRESENTE

La oferta gastronómica del restaurante Oganyo, como decía, se basa en el eclecticismo. Guiños de tradición, peinados actuales. Fondo local, forma viajada. Lo viajado con la raíz presente. Un ejemplo máximo de la gastronomía actual.

Dicha propuesta se vertebra principalmente en una carta concisa repleta de elaborados platos. Snacks, entrantes y platos más contundentes de enorme apetencia.

Por otro lado, presentan una fiesta semanal a base de un doble menú mediodía que goza de una relación calidad-precio muy recomendable. Primero, con una fórmula estándar de primero, segundo y postre (17€); segundo, con un menú ejecutivo de 3 entrantes, principal y postre (25€). Sin duda, una forma estupenda de conocerles.

La buena noticia es que muchas veces su menú se nutre de joyas gastronómicas de su carta. Motivo por el cual, aún más, su menú del día es para mi una excelente alegría.

Su ensaladilla rusa forma parte del podio de catas realizadas hasta la fecha (pronto post con las más celebradas de la ciudad). Los ingredientes de siempre, con la técnica de hoy. Optimizando cada componente. El aceite verde, pupilocombustible.

O la ensalada de burrata con tomate valenciano, sésamo y encurtidos. Otro manjar refrescante repleto de compañía.

La parte dulce se mantiene excelsa, por lo que el festín siempre vuela alto. Su lemon pie es preciosista a la par que técnicamente notable. Pero es que su cheesecake, la tarta hit de 2020-2021, roza lo celestial. En un tiempo en el que todo el mundo hace esta tarta, destacar es de prodigiosos.

Las bondades del menú del día también son de galardón. La carta no hace sombra. De hecho, el menú puede ser una degustación corta de su carta. Platos de una, están en la otra. La ensaladilla de sepia en su tinta con emulsión de piparra, luce y reluce. Notas de mar, sin empalagar, tapeo fino.

O el plato de temporada, cosa que siempre me saca punta al interés. Alcachofas fritas, crema de apionabo, mollejas en salsa y aceite de perejil. Un claro ejemplo de tradición con el outfit al día.

O platos de alta estética, interesante producto y enorme sabor. De joyería y hit fueron estos lingotes de berenjena asada, crema de miso y foie, con sésamo garrapiñado y caramelo de soja.

Mención especial para sus arroces caldosos, inmutables en sus menús, y que siempre finiquitan despiadadamente cualquier nota de hambruna que te pueda quedar en el cuerpo después de la retahíla de entrantes. En esta ocasión, el arroz caldoso de costilla con boletus cuadró la velada en pleno frío de invierno. La cantidad del perol excede cualquier gula máxima con la que uno se presente al restaurante. Glotones, estad tranquilos.

OGANYO

Bélgica, 30
46021 València
961 184 090

Cuesta encontrar negocios de restauración (por suerte, cada vez menos) en Valencia (y en cualquier ciudad) con todas las áreas de la experiencia tan bien definidas como su propuesta gastronómica. O como su propuesta escénica (¿quien no ha ido lugares pensados para el hashtag y los bocados supieron a indiferencia?). Oganyo lo resuelve con excelencia. La comida baila en perfecta sincronía con el lugar, el servicio y el ambiente.

Y cuando las cosas se hacen bien pensadas, y se acierta, es irremediable. Como lo bien que les va.

Restaurante Oganyo Valencia menu

El tiquet medio del lugar, cada vez que voy lo pienso más, es más que amigable. Bordar los atributos, cocina y experiencia ya es, de por sí, difícil. Cuando el tiquet que se paga, además, es comedido. La alegría es doble. A falta de probar la experiencia únicamente en carta, siempre he disfrutado de su menú del día corto (17€) al que siempre le incluimos algún entrante extra (+5€) al centro, acabando entonces en un minidegustación de 25€ por cabeza.

No se puede más por menos. No se puede ir sin repetir.

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