Camarasa, un restaurante sorprendente dentro de l’Illa Diagonal

11 Jun, 2018

RESTAURANTE CAMARASA

un destino gastronómico escondido en l’illa diagonal

El restaurante Camarasa, en plena área de restauración del centro comercial L’Illa Diagonal, se convierte en una de esas grandes sorpresas gastronómicas que, cuando te encuentras, sientes la necesidad imperiosa de compartirla nada más salir por la puerta.

Elaboraciones deliciosas con productos de primera calidad, preparados y servidos con maestría en la barra y mesas altas que esta tienda de frutas y productos gourmet tiene en el centro del área de restauración del centro comercial. Un lugar de ocio que difícilmente pensamos como de destino gastronómico, sino como de socorrido pit-stop de día de shopping por L’Illa Diagonal, pero que esconde en el restaurante Camarasa, una oferta propia de los buenos restaurantes gastronómicos de la ciudad.

DE FRUTERÍA Y TIENDA GOURMET A RESTAURANTE

Lo que más sorprende de este restaurante es que el principal negocio de la marca, pero, es la venta de fruta, verduras, productos gourmet y, ahora también con obrador propio, productos de cuarta gama.

Para dar mejor salida a esta calidad en el producto no hay mejor acción de márketing que enseñar dicho producto. Y en el restaurante Camarasa lo tienen claro: apostar por una cocina que mima el producto y que busca cautivar el paladar. Cocina que luce y convence, los mediodías es sitio predilecto de la gente que está en el centro comercial o bien que trabaja en las oficinas adyacentes.

¿Y CÓMO SE COME EN CAMARASA?

Cocina mediterránea, de producto (su principal baza), con técnicas sencillas pero que buscan hacer cosquillas a esa parte hedonista del comensal. Colmenillas a la crema, arroz negro, pescado en escabeche, guisantes del Maresme, croquetas XXL con rellenos sabrosos… y un magnífico abanico de frutas premium para terminar son algunos de las razones que tiene Camarasa.

Además de una sabrosa cocina de producto, cuidan detalles como la vajilla, elemento en el que más me fijo de un restaurante. En el caso de Camarasa utilizan los preciosos platos de Pordamsa, casi nada. El servicio, redondea la experiencia, al nivel que se le exigiría a un restaurante gastronómico al uso (que lo es).

Trabajan mediante carta (va bien desconectar un poco de los degustación o fórmulas mediodía de vez en cuando). Una carta que justifica el tíquet medio de 25 euros a base de producto de primera calidad y una cocina de sabores entendible y disfrutable.
una carta que disfrutamos a través de…
una croqueta de pollo a la brasa (2,5€) de tamaño y sabor XXL. El relleno, una fantástica masa de pollo a la brasa, meloso y con el punto de carbón suficiente para sorprender y no invadir el paladar. Fantástica.
tocamos el cielo con unos extraordinarios guisantes del Maresme guisados con costilla de cerdo (18,90€. Otra vez, ración difícil de ver, de un producto que entusiasma cuando llega su temporada y que en Camarasa bordan en la elaboración. Servidos con un caldo trufado y unas costillas que aportan ese punto proteico que tan bien baila con los guisantes (vieiras, calamar, tocino, jamón, butifarra…). Exquisito plato de muchas cucharadas. Apuntadlo.

una interesante y refrescante caballa en escabeche cítrico (11,90€) que sirvió para limpiar y aligerar el paladar. Un plato que abrazo mucho en verano y cuyos puntos cítricos, así como la granada, agradaron pero al que, creo, hoy en día se le pide un punto menos de cocción al pescado (de hecho, se suele hacer el escabeche por separado y la cocción del pescado por otro lado. Ración justa.

unas incontestables colmenillas a la crema de PX con erizo de mar y gamba roja (13€, media ración; ración entera 23€). Platazo que nos enamoró. Elaboración golosa, cremosa y sabrosa que hace de imán para los indecisos: la visita a Camarasa queda justificada. Hit de la velada y recuerdo para largo.

y un buen arroz negro con alioli gratinado de ración y cocción (18,50€) al que quizá se le podría pedir más intensidad al fondo dado que se apuesta por no llenar de “tropezones” el mismo, el sabor debe venir por la vía indirecta. Me consta que salen mucho y con muchas sonrisas pero parece que tuvimos mala suerte.

Y para terminar, su apuesta por el postre se basa en la fruta que también venden. Entera, en macedonia, en bols… Nosotros terminamos con unas cerezas del Valle del Jerte servidas como si de unas ostras se tratara. Un precio a primeras elevado (7,90€, la ración en tienda es de 4€) pero se trata de un producto de primerísima calidad. Después del primer bocado, uno entiende mejor lo que paga: nada que ver con lo que habitualmente puedo comprar en tiendas, fruterías y supermercados comunes. Una delicia, cara, pero superlativa.

El total del recorrido, 72,70€ además de las aguas que bebimos. Se trata de un restaurante que apuesta all in por su producto, su cocina y sus elementos / atributos (menaje, mobiliario…) para que el comensal sienta una experiencia excelente y que justifique el tíquet. No obstante, el precio queda bastante abierto a la baja (solo hace falta mirarse la carta), ya que tiramos por algunos platos fuera de carta y de producto bastante fino.

Como hedonista del paladar, lo logran convencerme a pesar de alguna ración justa o el arroz. Me ganaron con los guisantes, las colmenillas, las croquetas y las cerezas. Habrá quien por el tíquet medio y el entorno no le seduzca, pero para quienes sean gastrónomos y buscadores de buenas cocinas de producto; o quienes estén pasando un día de ocio en l’Illa Diagonal y quieran un buen restaurante donde hacer buena parada, o bien que trabajen por la zona y quieran desconectar un día y darse un estupendo homenaje; encontrarán en el restaurante Camarasa el destino perfecto.

CAMARASA
 L’Illa Diagonal
Avinguda Diagonal, 557, 08029 Barcelona
(ver mapa)
de Lunes a Sábado, de 13:00 a 16:30 (restaurante)
carta 25-40€

934 44 00 00

 

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