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domingo, 2 de julio de 2017

La Vermutería


LA VERMUTERÍA
Carrer Sant Pere, 29
17220 Sant Feliu de Guíxols
(ver mapa)
de M a S mediodías y noches; D mediodías
25-30€ sin vino
972 28 20 95
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Te llamaré.



Después de una negativa experiencia en la noche anterior, seguir con la misma política gastroaventurera de guiarse por las primeras posiciones en Tripadvisor para conocer restaurantes alrededor de Platja d'Aro, donde veraneamos con frecuencia, podría parecerse a tropezar con dos veces con la misma piedra.

[No es que únicamente nos guiemos por este criterio, sino que es el que usamos para decidir qué restaurantes investigar luego por otras fuentes.]

Pero la siguiente sorpresa fue grata. El paliativo para bajar la hinchazón y la frustración tastaolletera lo encontramos en un local escondido en las calles secundarias del paseo marítimo de Sant Feliu de Guíxols. La Vermutería se llama.

El 29 de la calle Sant Pere, un local sin pretensiones y ameno desde fuera pero que por dentro está agradablemente decorado (aunque las servilletas y los manteles, pese a que el color es corporativo, rebajan la estética. Actualmente hay mucha variedad de mantelería desechable que aporta mucho como atributo al local) e invita a quedarse, esconde una corta y buenísima oferta gastronómica a una relación calidad-precio de agradecer. Y es que ésta y las colindantes son localidades de la Costa Brava con mucha concurrencia de turistas y veraneantes con la mala norma habitual de desfasar precios en muchos sitios.



La Vermutería ofrece más de 40 variedades de vermut además de una amplia oferta de conservas y aperitivos que redondean el acto de tomar dicha bebida. Junto a estos dos pilares, pero no por ello escondida, una cocina que complementa y eleva las gracias del negocio. Una cocina en la que Ferrán García (ex Fonda España) propone una corta pero muy buena lista de platos. Tortillas (varias y originales), croquetas (lo mismo), bikini trufado, ensaladilla rusa, huevos estrellados, pulpo... y sugerencias más personales como caña de lomo confitada y servida en carpaccio con aderezos de ajo negro y sweet chili o un ceviche realmente bueno.


Siendo la hora de cenar, dejamos el apertivo, conservas y vermuts para otra ocasión (habrá muchas, nos encantó...) y nos lanzamos directamente a la artillería pesada.

Un descubrimiento, el de La Vermutería, que se fraguó con


una caña de lomo, marcada, confitada y servida en carpaccio con aderezos de ajo negro y sweet chili. Una elaboración de sugerencia que no dudamos en pedir y que nos gustó tanto en combinación de sabores como en presentación del mismo.


unas croquetas (una de cada... porque somos un poco cotillas pero tampoco queríamos saciarnos a base de croquetas) que nos gustaron bastante. Probamos de ceps y foie, de chorizo, emmental y miel y de rabo de toro con rebozuelos. Nos encantaron las dos primeras, y es que en general, las croquetas de rabo de toro es difícil que dicha carne se ejerza protagonista con la masa de relleno y el crujiente de la croqueta. Pero también gustó.


un generoso y correcto tartar de salmón con emulsión de soja (si no recuerdo mal) que encontramos algo excesivo de grasa (tanto en el pescado como con la guarnición de mayonesa de soja. Quizá con un mayor aliñado...) y corto en pan para equilibrar la masticación.


unas patatas bravas que gustaron al 50% de la mesa. Me explico. A mi me encantaron, aunque reconozco que no se trataría de unas bravas de rigor (por cocción y salsa), porque me recordaban mucho a la cocción de las patatas que hacía mi abuela: confitadas hasta ablandecer y marcadas ligeramente al final en paella, con una salsa que recuerda más a una casera salsa de tomate cocinada con cariño y con dos tonos distintos (uno dulce del tomate trabajado con calma y el picante de la propia salsa). Repetiré fijo.


y con unas nectarinas rellenas de mascarpone y crumble que gustaron aunque no sorprendieron, y un sencillo pero que nunca falla pan con chocolate, aceite y sal que prefiero servido así como en La Vermutería antes que en quenelles de ganache y tejas minimalistas que disfrazan (estropean) de snob un plato que nunca lo será.



Todo ello, con un servicio muy agradable y atento por parte de la camarera que nos atendió (sábado noche, además). Y un tíquet final de 59.60€, menos de 30 euros por cabeza que se sitúa dentro del rango de precios que el propio local propone (25-30). Excelente relación calidad-precio para una zona que es difícil de encontrar.

Muy recomendable.

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