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domingo, 26 de marzo de 2017

Sa Lola




SA LOLA
Passeig Pau Casals, 59
17300 Blanes, Girona
(ver mapa)
jueves a domingo de 13-16 y de 20-24
30€ degustación (sin vino)
972 35 52 19
www.salolagastronomic.com




Aprovechando uno de los primeros días-simulacro de primavera-verano que fue el pasado sábado, decidimos escaparnos por Blanes y visitar el pueblo y su precioso jardín botánico. A la hora de comer no tenía ningún plan maquinado así que pregunté a distintos contactos de Facebook sobre la oferta gastronómica de Blanes. Coincidió que me recomendaron el actual número 1 de restaurantes de Blanes en Tripadvisor, por lo que tanto por morbo como por confianza en mis contactos, decidimos reservar en Sa Lola.

Situado en el 59 del paseo marítimo de Blanes, a la altura del comienzo del puerto, Sa Lola tiene una de las terrazas más diferentes de todo el paseo. Sofás, cojines, lámparas... estética vintage-kitch que nos llamó la atención mientras paseábamos sin habernos percatado de que se trataba del local donde habíamos reservado. Reservamos para la 1 y media y nos asustamos un poco al ver que éramos los únicos clientes de la sala cuando habíamos comprobado que el día había traído a muchos visitantes y las terrazas tenían desde hacía tiempo bastante movimiento. No obstante, el miedo se mitigó pronto y al final el local se completó, demostrando la fama y clientela que tiene.


La oferta gastronómica de Sa Lola se basa en un menú degustación de mediodía de 30€ compuesto por una degustación de 5 elaboraciones + pan con tomate + segundo a escoger + postre y bebida. Nos comentaron que por las noches dicha oferta gastronómica se complementa con servicio de carta. A nosotros ya nos pareció fantástico, pues queríamos probar distintas elaboraciones para así conocer mejor la cocina de Sa Lola. (Pienso que dicho menú degustación, que lo cambian 4 veces al año, puede ser un problema si buscan fidelizar clientela los mediodías. Si repites 5 de 6 elaboraciones en cada ágape (sólo escoges el principal) no se incita a una segunda visita/degustación; especialmente si pasas unos días en Blanes de vacaciones, por ejemplo, dado que se trata de una localidad que vive mucho del turismo.



Poco después de traernos las bebidas y el pan con tomate (excelentes tostadas en brasa), iniciamos el menú con las Gyoza de escudella. Servidas en dos fases: en el bol, los raviolis de carne de escudella y, posteriormente, el caldo servido por el personal de sala. Textura suave y delicada de la pasta que permite apreciar la sutileza del relleno, un caldo potente pero en la medida correcta (sin saturar paladar) que homenajea la elaboración tradicional catalana. Buen e interesante entrante que no me terminaría de cuadrar pero en menús de primavera-verano (supongo que lo cambiarán).


Le siguió una buena Rillette de bacalao con yuca y huevas de trucha. Delicado y notable elaboración cuyos ingredientes bailan en sintonía; aunque algo corta la ración de crujiente de yuca quizá, pienso. El emplatado no me terminó de convencer, aunque entiendo la idea que se busca (que se racione el cliente los bocados); pero creo que habría que buscar una forma más estética de presentar un plato cuyos ingredientes, creo, lo exigen.



El tercer entrante fue uno de los que más nos sorprendió, la Ensalada de naranja y néctar de oliva. Un plato made in Adrià (etapa previa de los dos propietarios en Tickets, aunque también me suena el plato de Bodega 1900) que consistía en una emulsión de aceituna como base de unos gajos de naranja condimentados con al ras hanout, puntos de menta y hebras de chili. Un festival de sabores que se acarician entre ellos y que pretende ser el final de un primer acto de entrantes, pues el resultado en el paladar es de limpieza y de preparación para continuar con el menú: la aceituna amarga, limpia; la naranja ácida, saliva; la menta y los condimentos, refrescan fosas. Muy buena estética y una vajilla que otorga protagonismo a la elaboración.




Reseteado el paladar, continuamos la marcha con un delicioso bocado, el No-nigiri de cordero. Cocción celestial a baja temperatura que resultó en un bocado que apenas exige masticación. Un lacado umami para potenciar sabores. Y el cojín que controla el posible exceso de la salsa y que también sirve de soporte a modo de arroz, una patata confitada y marcada por el exterior (tiene que soportar la pieza).



Finalmente, el último entrante y que nos fascinó por sencillez, sabor y perfecta cocción fueron las Cigalas Sa Lola. Sobre un recipiente con ahumadero; las cigalas, de excelente cocción, presentaban las notas aromáticas del ahumado, lo que retroalimentaba aún más el sabor del marisco. Un pequeño bol de mahonesa aportaba aún más melosidad a este magnífico entrante.



Ya en territorio de segundos, nos decantamos por las Carrilleras de cerdo ibérico a baja temperatura y terminadas en brasa. Venían acompañadas de chalotas confitadas, aportando puntos de dulzor y de acidez para acompasar la melosidad de la pieza de carne. Sal en escamas apartada para que el cliente sazone al gusto cada bocado. La textura de las carrilleras era más que perfecta, aún teniendo roner en casa no he logrado ese punto de melosidad aún. Casi con cuchara.



Por otro lado, yo me decanté por una de sus elaboraciones de pescado. A recomendación del camarero, pedí la Merluza escaldada con carpaccio de pulpo. Un precioso plato en cuestión estética y de notable sabor. La cocción del pescado, una maravilla. No obstante, el carpaccio de pulpo no terminé de entenderlo, frío, dentro de esta elaboración. El bocado completo (merluza con un punto de alioli y pulpo) es eminentemente cremoso (por el alioli y la melosidad del pescado, que se deshacía), por lo que entiendo el pulpo como el elemento de masticación y de aporte de aromas (pimentón). Idea más que buena. No obstante, presenta una incongruencia de temperaturas (el pulpo enfría el pescado e impide apreciar su propio sabor en favor del alioli y el pescado) y rebaja el efecto aromático del pimentón (caliente, emite más aroma). Pienso, a riesgo de equivocarme, que un pulpo caliente con notas ahumadas (del pimentón, por ejemplo), casaría mejor con la muy buena idea del plato.




El punto final del menú fueron los postres. Varias son las opciones que manejan en Sa Lola (coulant, tiramisú, cheesecake, brioche relleno, baba al ron, tarta de frutas...). Nosotros nos decantamos por un poco-protagonista-en-cartas-de-postre correcto Baba al ron; y un delicioso Brioche planchado relleno de crema que se ve que sale bastante (contamos varias mesas a nuestro alrededor consumiéndolo). Y se entiende su éxito. Un hit.



El tíquet final fue de 63,25 euros (31,6 por persona) por los dos menús y cafés. Una relación calidad-precio más que buena para un degustación de nivel tanto por propuesta de platos como por técnica de cocina, con una interesante ubicación (pleno paseo marítimo). Motivo de visita si se está por la zona o para una escapada gastronómica puntual.

Sutilezas personales a parte, que son más un ejercicio de autorreflexión y de práctica de cata; el menú demuestra creatividad y un excelente manejo de las cocciones, algo que se repite en todas las elaboraciones del menú. Creatividad y estética a parte, que las tiene, el manejo perfecto de los puntos de cocción fue lo que más me sorprendió positivamente de la ya de por si atractiva propuesta gastronómica de Sa Lola



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[Reflexión general. Algo que ya he visto en alguna otra ocasión en otros restaurantes además de en Sa Lola es que el tamaño de las bebidas que se incluyen en un menú o en la carta, en algunos casos, es demasiado corto para el recorrido del menú. Como podéis ver en la foto que adjunto, el agua que se incluye en el menú es de 20cl(lo mismo que ocurre en otros restaurantes, bien con el agua o con refrescos) aunque el agua con gas (en teoría de mayor coste), de 33cl; un volumen más acorde. 


Difícilmente se racionará uno toda esa agua mineral en una degustación de 7 platos, por lo que está clara la intención de buscar una segunda consumición adicional al cliente. Pienso que aunque es una técnica de gestión totalmente válida, de cara a la satisfacción del cliente y de la experiencia que éste tenga, sería más interesante hacer el esfuerzo de servir cantidades óptimas y acordes al menú.

Aunque ello implique subir el precio del menú, el tíquet final que pagará el cliente será el mismo que si le incitamos a consumir adicionalmente vía volumen de las bebidas y su percepción de la experiencia será más positiva. Cuando se sirve la bebida antes que cualquier plato, ya es la mejor acción de gestión para buscar una consumición adicional al cliente sin que este lo perciba así.]



2 comentarios:

  1. Només de veure les fotos ja m'entren ganes d'anar-hi. Sembla una molt bona RQP. Si vaig per Blanes, segur que no m'ho perdo.

    La "beguda" només és aquesta mini-botella d'aigua....o també entra vi??

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    1. La veritat és que va ser una molt grata sorpresa. Molt recomanable si estàs per la zona o bé per fer una escapada de primavera-estiu i coneixe-ho.

      El tema begudes. Entra copa de vi, aigua, aigua amb gas, refresc... la cosa és que em va sorprendre que el volum d'aigua mineral fos tan petit i que el de l'aigua amb gas fos més estàndar (33cl).

      Salut!

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