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lunes, 12 de septiembre de 2016

Aiueno




Hace más de un año que el compañero Ricard Sampere del blog elsmeusrestaurants publicó su visita a Aiueno con resultado más que satisfactorio. Una crónica, tengo que decir, que me hizo sellar como pendiente el restaurante, ya que mi conocimiento de la restauración asiática de Barcelona es bastante limitada y la confianza que tengo de sus valoraciones es bastante alta.

Ha tardado en llegar la visita, más por desorganización propia y por otras visitas que me han surgido pero, especialmente por insistencia de lasantapatata (compañero de ágapes); al fin pudimos disfrutar de las bondades de Aiueno, el hermano pequeño de Can Kenji.

El local se sitúa en el 296 de la calle Rosselló, justo en frente de Can Kenji. Con un indudable predominio de las maderas de color pálido y colores blancos que agrandan el espacio, el local presenta 2 alas bien diferenciadas: una mesa/palco nada más entrar en la que poder ver toda la función y una mesa comunal para 10 personas que preside la sala; y una barra, la protagonista del lugar, para acoger a la otra mitad del aforo. Desde ésta se puede observar cómo preparan los distintos platos de sushi.  No soy muy de barra, admito, por una cuestión de incomodidad en la mayoría de veces. No obstante, los asientos son cómodos y uno se olvida por completo del lugar en el que está sentado durante toda la sesión. Así fue.



Trabajan con varios menús (mediodía, degustación mediodía, degustación cenas...) en función del día y hora en que se visita. Dado que fuimos un mediodía y la fórmula del menú degustación que tenían no saciaba nuestra curiosidad engendrada a lo largo de un año, decidimos probar las distintas elaboraciones de la carta que más nos llamaron la atención. Degustación al gusto. 



Así fue la historia:


Crujiente de edamame. Nos gustó más sobre el papel que en 3D y es que aunque el crujiente vía pasta filo consigue el efecto "salado" y de salibación, se hace algo pesado en boca junto con la textura del fruto. Quizá con algo más de condimentación, no obstante preferimos el edamame habitual.




Shumai de langostino, cerdo y vieira al vapor. Generoso delicado entrante, normalmente servido en oblea de gyoza en forma de nido; en Aiueno consiste en unas cápsulas de fideos que guardan un relleno suave y delicado de langostino y cerdo. El primero aporta el sabor, el segundo la textura.




Esparragos y virada con salsa tonkatsu casera
. Buen rebozado junto con una salsa umami que realza y potencia. El verde que acompaña no es del todo necesario, con el del espárrago se refresca suficiente el plato.




Steak tartar oriental. Interesante mezcla de ingredientes para acompañar y realzar una excelente carne a la que, pero, le faltaría un poco más de condimentado, dado que la alga se queda justa con esta misión. Algo incómodo de comer, quizá pulverizando el alga en polvo y mezclándola con la carne.



Magret de pato en salsa hoisin y naranja. Un magret con una sabrosa pero delicada condimentación y sabor, la naranja aporta el punto cítrico justo para compensar lo contudente de la carne. Una carne que pedía una cocción algo menor para presentar más melosidad, manteniendo el crujiente externo.

Y después de los preliminares, llegó la sushi-hour. Pese a que disponen de 3 tipos de sushi (maki, nigiri y sashimi), nos decidimos por un carrusel de nigiris para probar todos aquéllos que nos llamaban más la atención:





Toro. Excelente.

Ostra. Las ostras no son tarea mía, pero el compi de lasantapatata dice que "amén".

Salmonete. Muy rico aunque demasiado sutil (quizá condimentar y marcar con soplete resaltaría más el pescado, la piel te da juego a ello).

Abadejo. Sugerencia del día. Muy suave (quizá demasiado) y delicado. Poco protagonista.



Anguila. Mi preferido. Será por el poder realzar el sabor del pescado marcándolo con soplete...

No quedó sitio para el postre.


Así, la experiencia resultó más que satisfactoria. Con un comienzo algo titubeante pero con un final para sonreír. Las elaboraciones de la carta son muy variadas y aúnan suficientes opciones para poder ofertar una propuesta que no sólo se limite a sushi (excelente). De la visita nos llevamos deberes: queda pendiente probar sus fórmulas de menú (especialmente la de mediodía) y visitar al hermano mayor, Can Kenji.




Todo ello a un precio estándar para un restaurante japonés en Barcelona.


Datos de interés
Rosselló, 296, 08037 Barcelona
933 28 37 11
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Horario: de lunes a sábado, doble turno.
Tíquet medio: 25-30€ sin bebidas
Apto para: sushi lovers y acompañantes, pues la oferta es variada y no se centra en lo crudo; buscadores de cierta tranquilidad, buen servicio y buena gastronomía japonesa; grupos (tienen una mesa para tal)
No apto para: los de japo guarro, los alérgicos a una barra y los de uaramakis con salsa pringue


   


1 comentario:

  1. En primer lloc gràcies per la referència.

    I content de que també t'agradès.

    És un lloc (aquest i el Kenji) als que vaig menys del que voldria i es degut a la zona de BCN. No sé perquè és una zona que se'm fa extranya.

    Salut!!

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