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lunes, 19 de septiembre de 2016

2 de Vins




Siempre ha estado allí. Bicéfalo al que sólo visitábamos por su rama "más dura": la coctelería. 2 de Vins era un bar de tapeo y platillos / coctelería de El Prat de Llobregat al que solíamos ir en noches de copeo light y nunca a hincar el diente. Error de costumbre, pues siempre había oído hablar de forma notable del lugar. Hace unos meses adquirieron el local de al lado y cerraron todo este tiempo por obras. Poco más de 1 mes atrás, reabrieron al público en formato restaurante (en la parte nueva) y tapeo / copas en el ala de siempre. Bicefalia evolucionada hacia una apuesta para erigirse como firme candidato a destino importante de la restauración de El Prat.

Las obras han confirmado dos espacios unidos por una barra en "U" a la que arrimarse para la espera o bien para enfrascarse entre montaditos. En la primera, el ala más gastrobar / de copas que no ha sufrido cambios y que mantiene su distribución principal de barra seguida de mesas altas centrales y un par de mesas bajas. El ala de restaurante, en el otro extremo, y separada por una enorme bodega acristalada, está bordeada en todo su perímetro por un sofá que hace de asiento en las distintas mesas de la sala (algo que no es de mi agrado, pues creo que te hace la sala mucho más inelástica para mover mesas y re-organizarlas según las reservas o eventualidades (aunque te aporta más amplitud, eso sí); además de la fobia personal al tapizado de piel sintética que es moda en muchos locales y que me crea efecto invernadero en las piernas). Un espacio muy luminoso y amplio que cuenta con un interesante privado para unas 12-16 personas y al que ya le hemos echado el ojo para alguna celebración venidera.

La oferta gastronómica, obviamente, también ha sufrido una mitosis: dos cartas que comparten elaboraciones propias del ADN del local: tapas y platillos. Mientras que la carta del gastrobar oferta conservas, tostadas y montaditos, tapas y platillos calientes para compartir; la carta del restaurante replica muchos de éstos y añade, sobre el papel, interesantes platos como elaboraciones más personales (y arriesgadas), arroces y brasas. Y es que con la remodelación del local, la cocina se ha equipado con los must que son tendencia a día de hoy en cualquier área de producción que se preste: un Mibrasa (horno de brasa, tipo Josper), horno de vapor Rational... Full equip.

Y entrando ya en territorio spoiler, un poco más sobre las 2 visitas que he hecho ya a 2 de Vins. Una primera, de barra; y una segunda, dándolo todo en el gastronómico.


Bravas con alioli de ajo negro. Buena cocción del tubérculo acompañada de una salsa de brava (algo corta en cantidad) que realza en acidez equilibrando el plato. Corona un alioli de ajo negro que aporta la melosidad y el hilo conductor entre la patata y la salsa brava, no obstante el característico gusto del ajo negro (dulce-regaliz) desentona en este tipo de elaboraciones (mejor en crujientes, salados...)

Croquetas de cabrales y salsa de manzana. Realmente gustosas y equilibradas, pues el queso es eminentemente aromático más que gustoso, y mezclado éste en el relleno de la croqueta pierde el efecto invasivo conjugando así con el buen crujiente de las croquetas. Para refrescar el paladar, una correcta salsa de manzana.

Croquetas de setas de temporada con crema de calabaza. De nuevo, unas muy buenas croquetas en este caso de setas, donde el sabor de éstas se percibe notablemente. Las acompañan un cremoso de calabaza que aporta color y más continuidad en la melosidad del relleno.




Tosta de sardina ahumada, micromezclum, pepino y mango. Siguiendo la buena sintonía, continuamos con una de mis elecciones fijas cuando la veo en la carta de un restaurante. Una sardina equilibrada en ahumado que va acompañado de una serie de elementos que mejoran dicho equilibrio.



Butifarra blanca de Perol, chocolate blanco y curri. Interesante elaboración sobre el papel, la cual llama inmediatamente la atención; pero que no terminó de gustar al comerla. La butifarra, que es grasa, necesita de elementos que atenúen su atributo (la pasta won ton se presta a ello, aportando crujiente-salado) pero en esta ocasión, el chocolate blanco triplica la sensación de pesadez: con la parte grasa intrínseca de éste y con el dulzor. Corta el hambre.



Dados de salmón ahumado, mayonesa de cítricos, yuzu, aire de limón. Otra vez, una interesante propuesta sobre el papel que pese a su también interesante presentación, termina desequilibrada. El salmón, meloso por su aporte graso, con un ahumado que aligera por vía aromática el aporte graso del pescado; viene bien acompañado de elementos cítricos que aportan la salivación necesaria para encontrar equilibrio en la propuesta. No obstante, la mayonesa, pese a su guarnición cítrica, aporta aún más saturación. Un crujiente es necesario, por su aporte salado (pan, philo...), o bien una guarnición más ácida (tipo guacamole, donde incluir los cítricos).



Cazuelita de cochinita pibil. El protagonista cárnico del ágape fue esta cazuela de cochinita pibil de textura melosa y de excelente sabor, aunque algo corta de condimentado. Acompañaban a la carne los demás elementos ácido-cítricos, como son la cebolla y la lima, para poder montar cada comensal su rollito de tortita con todos los elementos.



En territorio dulce, nos decantamos por compartir dos que nos llamaron más la atención. El coulant de Ferrero con helado de vainilla Bourbon fue una muy buena elaboración que gustó mucho en sabor, pero la técnica del coulant no quedó resuelta, tal como se muestra en la foto. La copa martini de fresas a la pimienta verde con helado de albahaca cerró de forma excelente la visita, refrescante y dulce a partes iguales, sacia y limpia el paladar.

Al final, junto a la bebida, la cuenta ascendió a 30 euros por persona aproximadamente (perdido está el tiquet). Acorde a las cantidades pedidas, la RQP es algo justa debido a las sensaciones de algunos platos que no terminaron de cuajar. No obstante, tanto el local como las posibilidades de su oferta gastronómica auguran visitas con mayor satisfacción. Y es que Las sensaciones después de la visita son de optimismo precavido. 2 de vins tiene un local y una cocina para hacer cosas realmente interesantes en una ciudad que va falta de ellas pero, no obstante, al menos en el arranque de esa aventura 2.0., las nuevas elaboraciones presentan algunos desequilibrios que no terminan de redondear las expectativas que la carta genera. La propuesta más desenfadada de tapas y aperitivos sigue en la línea de la notabilidad, junto con las carnes en brasa. Motivo ya suficiente para mercer una visita.

Un nuevo y grande, con bicefalia coja pero con perspectiva (y ánimo) de mejora.



Datos de interés
Caldetes, 10 (con C/Girona), 08820 El Prat de Llobregat
934 79 36 16
Horario: de martes a domingo, doble turno.
Tíquet medio: 20-25€ sin bebidas (en restaurante)
Apto para: los de tapeo, los de brasa y los de platillería actual. Para todos los públicos, pues.
No apto para: los del tapeo vikingo y fritanguero, los que estén muy rodados en la gastronomía condal (notarán la diferencia)

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